El diagnóstico del Trastorno Bipolar hay que hacerlo, como en el caso de cualquier enfermedad que afecte al Sistema Nervioso, mediante:
La anamnesis o historia clínica.
La exploración física, general y neurológica.
El diagnóstico diferencial con otras entidades.
Las exploraciones complementarias.
I. LA ANAMNESIS
Preguntar al paciente y a su acompañante acerca de los antecedentes familiares, en particular si alguien de la familia tiene o ha tenido TB.
Preguntarle sobre los antecedentes médicos personales y sobre cualquier medicamento que se haya tomado o se esté tomando.
Durante la anamnesis se observa el comportamiento del paciente, así como su estado de ánimo.
Hay que preguntarle sobre las fluctuaciones que ha tenido su estado de ánimo, tanto recientemente como en otras etapas de su vida.
A la familia habrá que preguntarle sobre el comportamiento y estado de ánimo actual y también en el pasado.
No siempre los apartados anteriores son fáciles de cumplir:
Paciente y acompañante pueden no tener información a cerca de padecimientos de la esfera cerebral en sus antecesores y próximos.
Igualmente pueden eludir o silenciar antecedentes personales o toma de medicamentos que consideran carentes de importancia.
En cuanto a las fluctuaciones anímicas, algunas de ellas pueden ser consideradas como normales por parte del paciente, en especial las manías, y no ser referidas. Los pacientes rara vez admiten los períodos de exaltación anímica.
A veces, el acompañante del paciente lo es desde hace pocos años y desconoce su biografía.
La anamnesis vendrá muy determinada por la fase en que el paciente acuda a la consulta (maníaca, depresiva, mixta) así como por la voluntariedad en la asistencia.
En cualquier caso, una vez que el clínico obtiene suficientes datos derivados de esta fase diagnóstica deberá proceder a un primer encuadre diagnóstico: está el paciente maníaco, está depresivo o está mixto.
Nota sobre los criterios del DSM-IV: no recurro a ellos, ni los aconsejo, por ser estrictos, biblistas y por dejar escapar numerosos cuadros bipolares.
CRITERIOS PARA EL EPISODIO DEPRESIVO
Presencia de los siguientes síntomas
(su número para la valoración dependerá de la pericia del clínico)
(1) Se siente triste o vacío, llanto, puede ser irritable.
(2) Disminución del interés o capacidad para el placer.
(3) Pérdida o aumento de peso.
(4) Insomnio o hipersomnia.
(5) Agitación o enlentecimiento.
(6) Fatiga o pérdida de energía casi cada día
(7) Sentimientos de inutilidad o de culpa.
(8) Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión.
(9) Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.
CRITERIO PARA EL EPISODIO MANIACO
Presencia de los siguientes síntomas (su número para la valoración dependerá de la pericia del clínico)
(1) Autoestima exagerada o grandiosidad.
(2) Disminución de la necesidad de dormir.
(3) Más hablador de lo habitual o verborreico.
(4) Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que el pensamiento está acelerado
(5) Distraibilidad.
(6) Aumento de la actividad intencionada (socialmente, trabajo, estudios, sexualmente) o agitación psicomotora.
(7) Implicación excesiva en actividades placenteras con un alto potencial de riesgo.
CRITERIO PARA EL EPISODIO MIXTO
Se cumplen los criterios tanto para un episodio maníaco y para un episodio depresivo casi cada día.
II. LA EXPLORACION FISICA, GENERAL Y NEUROLÓGICA
Hay que llevar a cabo un examen físico para identificar o descartar aquellas causas que pueden remedar un TB. Es necesario y debe ser reglado, completo y riguroso. Debe hacerse de la misma manera que cuando queremos un diagnóstico diferencial en cualquier otro caso clínico.
En neurología siempre se desconfía de los diagnósticos realizados con exploraciones físicas a medias, poco rigurosas, y no digamos de las realizadas desde el otro lado de la escribanía sin haber invitado al paciente a tumbarse en la mesa de exploraciones.
III. EL DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
Enfermedades y sustancias que remedan un TB
Es fundamental hacer el diagnóstico diferencial con aquellas enfermedades (neurológicas y otras) así como con sustancias de abuso y fármacos que remedan el TB. Algunos pacientes debutan con un cuadro de estas características y posteriormente desarrollan la enfermedad, aunque algunos solo recaen si se someten al mismo estímulo (la cocaína por ejemplo).
Enfermedades y sustancias que pueden originar manía o depresión
Enfermedades neurológicas
Sustancias de abuso
Corea de Huntington
Enfermedad de Parkinson
Alcohol
Opiáceos
Enfermedad de Wilson
Alucinógenos
Neoplasias cerebrales
Anfetaminas
Talamotomía
Metilfenidato
Esclerosis múltiple
Cocaína
Traumatismo cerebral
Accidentes cerebrovasculares
Epilepsia del lóbulo temporal
Meningoencefalitis
Otros enfermedades
Fármacos
Enfermedad de Addison
Anfetaminas
Opiáceos
Enfermedad de Cushing
Metilfenidato
Salicilatos
Hipertiroidismo
Hipotiroidismo
Antidepresivos
Metoclopramida
Digital
Andrógenos
Síndrome de Klinefelter
Anticolinérgicos
Teofilina
Uremia y hemodiálisis
b-estimulantes
Levodopa
Demencia dialítica
Baclofeno
Isoniacida
Síndrome Carcinoide
Bromocriptina
Hidralacina
Manía postparto
Cimetidina
Disulfiram
Pelagra
Corticoides, ACTH
Cloroquina
Antiparkinsonianos
Deficiencia de vitamina B12
Lupus eritematoso sistémico
SIDA
Enfermedades Autoinmunes
Otras enfermedades con síntomas mentales
También es necesario diferenciar el TB de otras enfermedades con síntomas cerebrales:
Es fácil confundirla con la depresión mayor unipolar o una distimia cuando un TB debuta con una fase depresiva. En la depresión mayor suelen indicarse los antidepresivos y en el TB los antidepresivos pueden hacer que el paciente vire a la manía, de ahí la importancia de preguntar al deprimido, familiar o cónyuge sobre períodos de exaltación afectiva y no diagnosticar TB hasta que haya una crisis maníaca mixta.
La esquizofrenia y la psicosis maníaco-depresiva vienen planteando problemas de diagnóstico diferencial a lo largo de la historia. Ya lo trataremos ampliamente. Aquí solo decir que algunos episodios psicóticos pueden confundirse con crisis maníacas y determinados estados de inhibición de algunas formas de esquizofrenia pueden asemejarse a la sintomatología depresiva.
Comorbilidad
Alcoholismo. Es de las patologías comórbidas más frecuentes. Suele ser un factor premórbido que precede en torno a un año al episodio maníaco y suelen ser de peor pronóstico.
Consumo de cannabis. Agrava el curso del TB más que desencadenar su debut.
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Existe un intenso solapamiento entre en TB y TDAH.
Trastornos de la conducta. Son frecuentes como primera manifestación del TB y la manía (agresividad e irritabilidad, conductas explosivas, conductas exigentes, etc.…).
Trastorno obsesivo-compulsivo. Suele ser previo al inicio del TB.
Alteraciones del control de impulso.
Trastornos de ansiedad
Cuadros de pánico
Trastornos de personalidad.
Trastornos de la conducta alimentaria (bulimia).
Suicidio.
IV. LAS EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS
Bioquímica hemática que debe incluir un estudio hormonal tiroideo.
T3, T4, TSH. Aunque las anomalías de la función tiroidea se han relacionado con el tratamiento a base de litio, a veces existen previas al tratamiento con él. Puede existir hipotiroidismo subclínico relacionado con la aparición de ciclos rápidos. Algunas formas del TB en la mujer se asocian a alteraciones detectables del sistema tiroideo, particularmente cuando existen ciclos rápidos, disforia prominente y una respuesta pobre a los tratamientos habituales. La tiroxina a altas dosis es eficaz en los casos resistentes (incluso sin hipotiroidismo subclínico).
Hematimetría.Serie roja, serie blanca y plaquetas. VSG.
Análisis de orina.
Orina completa y sedimento.
Test de embarazo (en mujer en edad fértil). Su negatividad dará tranquilidad para el empleo de medicamentos potencialmente teratógenos y planificar una anticoncepción adecuada. Su positividad, además de alertarnos sobre lo anterior, nos estará indicando que los cambios hormonales que se van a producir irán acompañados de cambios afectivos ante los cuales habrá que estar preparados.
Determinación de drogas en sangre y/o orina. Drogas depresoras, estimulantes y alucinógenos. El porcentaje de población que las consume es altísimo.
Electrocardiograma. Un registro antes de someterse a medicación, a veces cardiotóxica.
Rx de torax. Una oportunidad para chequearse el torax.
Estudio Neurofisiológico.
EEG: El electroencefalograma en el TB es inespecífico.
Polisomnografías:
§Las alteraciones del sueño son importantes en el viraje o cambio de fase (switch) y en las recaídas.
§Se ha visto un acortamiento en la latencia del período de movimientos oculares rápidos (REM) durante el episodio depresivo mayor.
§Se ha constatado un sueño superficial, a menudo no reparador, con una disminución neta de las etapas III y IV.
Potenciales evocados:
§Potencial auditivo P50: Hay una reducción de su amplitud tanto en fase maníaca como depresiva.
§Respuesta somatosensorial: Puede estar aumentada en la manía para amplitud corta y reducida para amplitudes mayores.
Estudios de Neuroimagen.
RNM: Pueden observarse lesiones hiperdensas subcorticales y un menor volumen del lóbulo temporal.
PET: Se observa a veces disminución de la densidad de los receptores dopaminérgicos DI en el cortex frontal y aumento de los receptores DII en los ganglios basales el TB psicóticos.
SPECT:
§Redistribución de laperfusión cerebral con aumento de la captación en zonas inferoposteriores y descensos en las límbicas, al suspender el tratamiento con litio.
§Hiperperfusión frontotemporal derecha y tálamo en la hipomanía.
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