Toda enfermedad quiere un diagnóstico tempranoy lo obvio no necesita explicación.
Cuanto más episodios de trastorno bipolar se produzcan, más riesgo de futuras recaídas y mas riesgo de deterioro cognitivo existe.
El tratamiento influye significativamente en la forma de expresarse el cuadro clínico.
El tratamiento temprano mejora el pronósticoy evolución del trastorno bipolar. Siempre hay que recordar que este trastorno es la causa de un elevado número de suicidios.
El retraso existente y consabido, de años, entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico-tratamiento, puede deberse a:
Error diagnóstico.
Que el paciente no refiera síntomas relacionados con su trastorno bipolar (esto es bastante frecuente).
LA DIFICULTAD DE UN DIAGNÓSTICO TEMPRANO
La edad de inicio del trastorno bipolar.
Variados síntomas pueden preceder en años la aparición del TB. Este puede iniciarse insidiosamente a cualquier edad (infancia, adolescencia o adultez), con mínimas variaciones anímicas (las más de las veces depresivas). En años también le pueden preceder trastornos de conducta.
Parece ser que en las presentaciones más tempranas (infancia y adolescencia), la manía tiene mayor comorbilidad, mayor desajuste social premórbido y más síntomas psicóticos.
En la infancia y adolescencia estos trastornos pueden pasar inadvertidos o recibir el diagnóstico de la patología comórbida, de ahí la importancia de afinar en los síntomas prodrómicos de la enfermedad y en el diagnostico diferencial con su comorbilidad.
La bipolaridad y el curso cíclico.
Su ausencia en la clínica también, como no, dificulta el diagnóstico.
Más del 50% de los pacientes de TB inician su trastorno o lo preceden de un cuadro depresivo. Es pues la depresión un indicador predictivo notorio. Algunas características de la depresión que sugieren una evolución al TB son:
Síntomas psicóticos congruentes con el estado de ánimo.
Rápida evolución de los síntomas.
Retraso psicomotor.
Manía farmacológica (al instaurar tratamiento con antidepresivos).
Historia familiar de trastorno afectivo.
Los niños y adolescentes no suelen tener un curso episódico, sino crónico, insidioso, y con ciclación rápida o mixta.
La existencia de síntomas psicóticos.
Un importante porcentaje de TB debuta con síntomas psicóticos congruentes y/o incongruentes con el estado de ánimo, lo que explica el porqué se les hace el diagnóstico de esquizofrenia.
La comorbilidad.
Existe una alta comorbilidad en los primeros episodios de TB, con independencia de su evolución. Entre la gran variedad existente, cabe destacar las siguientes:
Alcoholismo. Es de las patologías comórbidas más frecuentes. Suele ser un factor premórbido que precede en torno a un año al episodio maníaco y suele ser de mal pronóstico. El riesgo relativo de comorbilidad alcohólica y TB alcanza cifras del 6% en varones y del 10% en mujeres. Se desconoce la causa de esta relación.
Consumo de cannabis. También es una patología comórbida muy frecuente. Agrava el curso del TB más que desencadenar su debut.
Trastornos de la conducta. Son frecuentes como primera manifestación del TB y la manía (agresividad e irritabilidad, conductas explosivas, conductas exigentes, etc.…).
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).La clínica del TB y TDAH está solapada. Existe comorbilidad hasta en el 90% de los menores de 12 años.
Trastorno obsesivo-compulsivo. Suele ser previo al inicio del TB.
Alteraciones del control de impulso.
Trastornos de ansiedad.
Cuadros de pánico.
Trastornos de personalidad.
Trastornos de la conducta alimentaria (bulimia).
Suicidio.
EL PRÓDROMO DEL TB
El pródromo es el malestar que precede a la enfermedad y constituye el conjunto de manifestaciones clínicas que alertan del comienzo o aproximación de un episodio de TB, cuya duración va desde la aparición de estas primeras manifestaciones al momento en que se establece el diagnóstico, y es durante ese tiempo cuando se pueden tomar medidas terapéuticas que minoren el efecto de la enfermedad.
Los pacientes con TB no tienen pródromos comunes pero si repiten pródromos individuales en su evolución.
I. PRÓDROMO DE INICIO O DE PRIMER EPISODIO
Los síntomas prodrómicos más importantes son: las variaciones del estado afectivo (depresión/desesperanza), las alteraciones del nivel de energía (aumento o disminución), alteraciones del sueño (la manifestación más frecuente de manía que podría generar las demás), irritabilidad, hostilidad, ataques de cólera y alteraciones conductuales. Este perfil es especialmente significativo si se presenta de forma episódica.
He aquí una tabla modificada con los síntomas prodrómicos más frecuentes por grupos de edad que puede ser muy orientativa para considerar el TB en niños y adolescentes.
Menores de 6 años
De 7 a 10 años
Llanto
Aumento de energía
Exigencia
Problemas cognitivos
Ansiedad, miedo y preocupación
Irritabilidad
Llanto
Exigencia
Disminución de la energía
Trastorno de la conducta
De 11 a 12 años
De 13 a 15 años
Ánimo depresivo
Disminución de la energía
Aumento de la energía
Cambios de humor
Ansiedad y preocupación
Llanto
Ánimo depresivo
Irritabilidad
Disminución de la energía
Disminución del sueño
Exigencia
Alteraciones de la conducta y conductas exageradas
Ataques de cólera y descontrol
Incremento de la energía
Hablador
En los niños y adolescentes el TB puede comenzar con manía o depresión, siendo la clínica menos evidente, y es mayor el riesgo de trastornos de comportamiento y abuso de sustancias. Una depresión en la adolescencia tiene un riesgo triple de TB (el 70% de los casos comienza con una depresión) que en un adulto. Son factores de riesgo los expresados anteriormente:
Síntomas psicóticos congruentes con el estado de ánimo.
Rápida evolución de los síntomas.
Retraso psicomotor.
Manía farmacológica (al instaurar tratamiento con antidepresivos).
Historia familiar de trastorno afectivo.
Siguiendo con los niños y adolescentes, hay que decir también, que los síntomas prodrómicos se diagnostican con demasiada frecuencia como trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), de alta comorbilidad con el TB, y puede que no sean tantos. También se les diagnostica como trastornos de ansiedad.
A pesar de lo expuesto no existe nada definitivo en cuanto al pródromo del TB. Se necesitan dos alertas especiales:
1.La de los profesionales de la medicina y la educación. Para detectar niños con sintomatología sugerente y darles la orientación conveniente.
2.La de los padres. Sufridores en primera persona de esta sintomatología. Y, hablando de padres, el riesgo de desarrollar un TB está aumentado en los hijos de padres con TB (alertar no es alarmar).
II. PRÓDROMO DE RECAÍDA O NUEVO EPISODIO
Existen síntomas prodrómicos, tanto para la depresión como para la manía, que los pacientes son capaces de identificar, a veces, y que hay que diferenciar de las fluctuaciones del ánimo que todo paciente con TB tiene estando en fase de remisión o de eutimia. Durante esta fase de pródromo la mayoría de los pacientes buscan ayuda.
Pródromos de depresión: las variaciones en el estado afectivo (síntoma más significativo), los cambios psicomotores, el aumento de la ansiedad, las variaciones del apetito, las intenciones suicidas y las alteraciones del sueño.
Pródromos de manía: las alteraciones del sueño ( síntoma más significativo), los síntomas psicóticos, las variaciones del estado de ánimo, los cambios psicomotores, las variaciones del apetito y el aumento de la ansiedad.
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